sábado, 13 de julio de 2013

A falta de camarones....





¡¡¡¡Tengo nécoras!!!! Me las he autorregalado. Hay gente que tiene pendiente mi regalo de cumpleaños y ya que veo que va a llegar el próximo, pues he decidido que me voy a dar un homenaje simplemente porque me lo merezco.

Hay que ver con que rapidez, uno de esos bichillos le ha arrancado la punta del guante a la pescantina cuando la ha ido a coger. No se ha parado a preguntar a donde la llevaba, si la intención era devolverla a mar.... No, pellizcazo que te crió!!

Ay el miedo...

Esta mañana se ha formado un embudo en el encierro de los Sanfermines... los gestos de esa gente eran totalmente individuales... tengo miedo, me tengo que salvar aun a costa de tu pellejo, ni te veo... solo estoy yo... solo importo yo.

Claro está que hablo de un miedo profundo, no de algo ligero. Ese miedo a que tu vida acabe o se tambalee profundamente. Cuanto menos profundo más puedes mirar a tu alrededor y evaluar el estado de los demás...

Dicen que el asiento del copiloto es el más peligroso porque llegado el momento de esquivar algo, el conductor va a intentar salvar su pellejo sea quien sea el de al lado... instinto dicen.

Pero... y si con tu miedo has dañado algo que quieres, algo que era tuyo y lo pierdes?.

Primero llega la satisfacción de reconocer que has salido victorioso, no he muerto, no tengo grandes heridas, bien!!! Paso un rato lamiendome las heridas y comprobando mi estado... piernas, brazos, se mueven.... uffff menos mal, salvado!!! Una vez que te recompones toca acordarse del resto y abrir los ojos a los demas... y es entonces cuando podemos percatarnos de que hubo un segundo en que para respirar nos apoyamos en "algo" y ese apoyo está ahí tirado, gravemente herido.

Es tu culpa? culpa del miedo.... tiene solución? no siempre...

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