sábado, 21 de septiembre de 2013

El balcón



Necesito un hombre!!!

Sí, sí, un hombre.... así de fácil, las herramientas de momento las pongo yo.

Hace un tiempo una personita y yo nos quedamos encerrados en mi balcón. Era invierno, hacía frío, él estaba fumando y tenía la ventana abierta. Salí a acompañarlo y para que no se escapase el calor de casa... ¡¡cerré la puerta corredera!!.
Estábamos solos, el click que oímos nos hizo mirarnos y rápidamente supimos lo que había pasado.

Me asusté, yo había cerrado, estábamos encerrados por un despiste mío, solos y sin perspectivas de que nadie viniese a casa en dos días. Me olvidé de con quién estaba, solo temí la reacción de la persona... Cuánto barro en mis zapatos!

Le dió un ataque de risa y a mí otro al verlo.

Que alivio tan grande, daba igual el tiempo que tardasen en liberarnos, nadie estaba furioso. Por suerte su móvil estaba en un bolsillo y en una horita y muertos de la risa nos vinieron a liberar.

Fue un día doblemente liberador.

Hoy mi hijo me ha encerrado otra vez. Estaba yo incordiandole con una pelotita y... la verdad es que me ha dado juego el balcón.

Necesito un hombre que bloquee ese click, yo pinto, cambio bombillas, arreglo interruptores, pero eso no sé hacerlo!!!

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