viernes, 6 de septiembre de 2013

Pensando en otras cosas, claro, tontorrón...



Mi madre murió cuando mi hijo tenía dos añitos. Yo me enfadé con el mundo, no entendía por qué ella se tenía que ir con la falta que nos hacía y sus ganas de vivir.
Meses después un día me paré a preguntarme que pasaba con mi hijo... De ser un pequeñajo encantador, pasé a tener un diablillo que me desquiciaba y todos los días me lo tenía que llevar del parque castigado. Descargué mi frustración con lo que más quería y también lo más débil y me recuerdo diciendole enfadadísima que era un gamberro. Cuando ese día me paré a analizar, descubrí que lo que el niño hacía era responder a mi modo de tratarlo... Si me llamas gamberro, será por algo, será que lo soy.

Por suerte pude reaccionar y nunca más se lo he llamado, nunca lo ha sido...

Catorce años después hemos aplicado lo aprendido y hoy se han recogido los frutos. El año ha sido muy duro en el instituto, este verano más y ésta última semana... Esta noche ninguno de los dos hemos dormido, bueno, algo sí, yo lo suficiente como para soñar dos veces que aprobaba esos exámenes y otra que no, además de haberme visto a mi misma haciendo esos exámenes en mi colegio.

Hicimos frente común, decidimos demostrar que podía sacar el curso adelante por sí solo, sin presiones externas ni castigos, sólo dejandole aprender a estudiar, crecer... y ahí está. Adoro a este barbas.

Gentes con hijos pequeños, demostradles que confiais en ellos y de paso aprended.

Esta imagen no la robé yo, pero es mágica. Se la hizo Felipe hace once años y transmite exactamente su espíritu, quién es Manuel...


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