domingo, 13 de octubre de 2013

Apañando noces



Estoy como el tiempo, sin duda inestable. Hacía tiempo que no tenía las dichosas lágrimas tan al borde del ojo y no me gusta. Hoy he escapado con el coche y he encontrado de todo, sol, niebla, lluvia, viento... así estoy yo, en un continuo cambio de marchas, a ver si ya por fín se estabiliza el tiempo... debo sucumbir al otoño.

El puñetero equilibrio... como cuesta mantenerlo y eso que soy una renacuaja, que sería de mi si midiese como mi querido cuñado, por cierto, te adoro...Menos mal que no me preocupa tanto como antes, sé que somos muchos los que tenemos estos ratillos y que pasan pronto, cada vez más rápidamente.

He oído hablar de gente insensible, yo creo que todos somos sensibles, claro que los muros que cada uno levanta para sujetarse esconden más o menos. Mi muro es bajito, más que yo. Prefiero que me de el viento, respirar y que si me tengo que mojar me mojen tanto el agua limpia como la sucia. No quiero esconderme tras un muro protector que no me deje caminar, aunque sin él las caídas sean fáciles y dolorosas.

Tengo un cuenco de nueces, ayer me fuí de excursión por el sendero de los molinos de Riomaior y los nogales que había por allí me regalaron unas cuantas nueces verdecitas... vamos, una mariscada para mí.



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