sábado, 5 de octubre de 2013

tu motor




Si una imagen tuya tengo grabada es verte saltando de piedra en piedra con el motor del bote sobre un hombro y tus setenta añazos sobre el otro, atravesando el río con dos únicos miedos... uno al frío del agua y otro, a dejar de sentirlo.

Poco a poco fui teniendo que entender que te abandonaban las fuerzas dentro de tu peculiar y por mí, admirada cabecita. Me ha costado muchísimo ver tu deterioro, llegar a casa y encontrar los restos de mi padre, de ese ser al que he admirado de siempre, por el que he sentido pasión. Pasión de casi nieta, supongo, pasión ni menor ni mayor que la de mis otros hermanos, pero la mía... La distancia todo lo dulcifica y para mí no has sido una carga, yo soy la que visita, por ello también ese punto "romántico" que sé existe, es muy fácil estar lejos...

Hace años que cada vez que voy a Trincherpe me despido de tí, deseando que sea así, no queriendo verte encerrado en ese cuerpo y creyendo que sufres y sufrirías si te vieses...

Lo curioso de todo esto es que me he acostumbrado a verte así, estas últimas visitas han sido incluso divertidas, paseamos en la silla, te hablo, juego a meterme contigo, me miras, pareces ya más tranquilo, me reconoces, me sonríes, estoy teniendo suerte...

Te han ingresado, sé que es puro egoismo, pero joío, no te me mueras ahora.

Me voy a rotondear...



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Obviamente

 La consigna era clara: Me voy a dejar la vida, obviamente no voy a aprobar. No recuerdo  quien comenzaba la conversación, recuerdo el día d...