lunes, 30 de diciembre de 2013

Oso, oso!!



Ya he comprado las chuches para las uvas!! uffff suena raro...

A ver, al momento no puedo dejar de llamarle "uvas" pero nunca más quiero que sean lo que se cuele por mi garganta al son de las campanadas.

Ositos, un clásico en mi vida. El año pasado decidí que le daba una patada en el culo a lo anterior y decidí reinventarme otra vez. Tanto a mi hijo como a mi nos pareció un buen modo de comenzar, moras y ositos forman parte de nuestras vidas, no lo negaré.

Estas gominolas van conmigo desde esos días en los que me acercaba a mi madre en la pescadería y le pedía un duro. ¿Ama, me das un duro? Siempre me lo daba, yo procuraba hacerlo a escondidas de mi hermana, ella siempre me sermoneaba y eso era un rollo, yo iba buscando algo dulce...

La Toñi era la tendera de toda la vida del barrio, una rubia gallega con caracter, ella era la que se quedaba mi duro a cambio de los sabrosos ositos. Vendía muchas más cosas ricas, no como mi madre...

A mi es que el pescado nunca me ha encantado, eso sí, venderlo en navidad era algo distinto...

Sacos de mejillón, bolsas y más bolsas de almejas, gamba fresca, calamar,calamar rebozado y ya en los últimos tiempos gambas a la gabardina. Yo ayudaba con esas cosas, me encantaba, era la galleguiña que volvía a casa, las clientas con las que había crecido se alegraban de verme y a mí me gustaba aquella salsa, sin duda sólo eran unas horas...

Ayyy mi ama!!! Cómo se te echa de menos...





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