jueves, 14 de agosto de 2014

Su regalo



Así lo enfocó y así consiguió como tantas veces que diera el buen paso. Míralo como un regalos de los aitas...

La primera cámara propia de la que tengo recuerdo dejaba entrar luz en su interior y te regalaba en todas sus imágenes una extraña linea vertical roja a veces muy pintoresca pero desastrosa. Recuerdo, de hecho la tengo, una extraña foto que se montó sobre otra de un carrete usado (única explicación que me dieron)en la que un sofá pasa a ser un verde prado.

Después llegó la digital, mi primera canon, que buenas fotos hace tan chiquitilla. Al poco una que me dejaban prestada y siempre enfocaba al cielo, era como mejor salían las fotos con ella... era adorable. Mi Fuji, un regalo que guardo con cariño y aún saco de paseo..

Todas ellas me fueron metiendo el gusanillo, me fueron haciendo disfrutar, cada una de un modo, a mi aire siempre.

Hace año y medio la suerte me cruzó con mi 450, inseparables, mi compañera, rotondera por excelencia. De segunda mano, con una primera exquisita que me la pasó con magia, así lo sentí y así me despedí de ella hace dos días... Ha pasado a una tercera mano, bien escogida, ayer me recordó a mí cuando me la quedé, vi chispitas en sus ojos y le dará alegrías, sin duda.

Es una estupidez encariñarse con objetos, lo sé, pero esa cámara y conducir significan mi libertad.

Ayer estrené el regalo de los aitas, nos fuimos de rotondeo por los Monasterios y era inevitable sonreír, sonreír a la idea del regalo, de sentirlos cerca, de añorarlos y casi tocarlos, sonreír a saber que en breve te robaré un ratito. Sonreír a quien supo hacerme ir a por mi nueva compañera de viaje con solo una frase.

Sobra decir que me importa un comino si no hago buenas fotos, lo importante en mi caso son los momentos que me regala apretar ese dichoso botón, el acompañamiento a estos rollos curativos que suelto por aquí y que me guste alguna a mi cuando las paso al ordenador... si ya de paso alguna le llama la atención a alguien, perfecto!

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