
A pesar del calor he dormido bien, como ya es habitual ultimamente me he despertado super temprano y aunque me ha costado un ratín levantarme, me ha vuelto a apetecer acercarme hasta el poblado de pescadores. Lo llamo poblado porque hoy he visto salir a navegar a las embarcaciones antiguas que suelen estar siempre atracadas y que hacen las veces de piezas de museo.
El calor estos días es increible por estos lares y por raro que parezca a las siete de la mañana ya es intenso incluso junto al mar.
Estaba yo tranquila, oyendo el suave bailoteo del mar, buscando descansar y cargar pilas gracias al entorno bucólico, alimentando ojos, oídos, nariz, alma en definitiva... recomponiendome tras una semana complicada , gracias a la suerte que tengo de vivir donde vivo y poder permitirme robar esos momentos.
Una rata!! una enorme y peluda rata ha venido entre las rocas a recordarme (como si no lo supiese) que todo es lo que es y dura lo que dura, que siempre puede suceder algo que estropee lo más maravilloso.
Ni me he movido, estaba relativamente lejos la condenada, pero me ha cortado el punto zen totalmente durante un buen rato.
Como con tantas cosas en la vida, aparece algo, a veces la tontería más grande y se lo carga todo.
Para remate al rato, cuando ya había reiniciado el modo mmmmmmmm oigo la voz de un ancianito, miro y veo que se dirije a mi... pretende que le haga el favor de llenarle una botella de agua de mar que necesita para no sé qué porque él no puede... ¡¡ Dios mío!! La marea super baja, las rocas llenas de verdín y mejillones y yo sin casco ni rodilleras...
Y esa rata... que era hasta bonita la joía!!
Sonríe, Natalita
mentes retorcidas, en ningún momento he querido llamar a nadie rata... el bicho es real, de pelo y rabo y más pequeña que yo!!!!! por suerte no llevé la cámara y no la pude fotografiar, solo llevaba el móvil...
ResponderEliminarNi en mis momentos más crueles se me ocurriría hacer eso!!!