
Ya lo que me faltaba... cronista deportiva!!
Ayer fuí al futbol. Me invitaron a ir al campo, el Celtiña se enfrentaba al Barça. Yo vendría siendo eso que mi hijo llama "pipero" osea que no vive el partido con la intensidad necesaria supongo que por falta de práctica. Pero por cierto, no comí pipas.
LLegué, me senté y observé. Intenté situarme. Vamos Natalia que tu puedes, memoriza la portería en la que es bueno que entre el balón y recuerda que luego es la contraría...
Este de al lado se está poniendo nervioso, mucho, que cosa esto del futbol tan curiosa. Ahhh, María!! le voy a mandar un mensaje para meterme con ella, parece ser que estamos cerca, ahh sí!! ese es el marido. Ni rastro de ella salvo por was.
Observo a los fotógrafos... a los cámaras... me pregunto cuánto de aburrido será estarse ahí con la cámara quietecitos... hay objetivos más grandes que yo.
En la peña más combativa tienen dos curiosos directores de orquesta que me entretienen cada cierto rato por su seriedad y falta de equilibrio.
Mi hijo está allí abajo, no lo veo, si hubiese traído la cámara lo vería pero creo que no quiero... es su espacio y tengo un concepto de él que no quiero perder, no sea que me asuste...
Cantan, gritan, el de al lado ya no está nervioso y decir lo siguiente es poco, le ofrezco uñas...
Pero si algo me llamó la atención y me hizo entender esto de la magia del balompié fué la capacidad de un solo hombre para, por el sistema de la insistencia conseguir que todo un campo llenito de gente aupase a su equipo que iba perdiendo de tres... Sí, que arte o lo que cuernos queramos llamarle para sacando el alma a gritos contagiar a todo un estadio que terminó cantando y palmeando casi tanto como él, estando como estaban ya, con los brazos caídos.
Ayer entendí por qué se casó donde lo hizo, no podría haberlo hecho ni con nadie mejor ni en mejor sitio.
Y por cierto, gracias por la invitación, me lo pasé bomba aunque me dejaste un poco sorda.
Pena no habernos visto las caras. La mía era de fastidio. Ahora la sonrisa que me has sacado me acompañará todo el día. Espero que no sea tu única visita al Santuario, como le llama el comandante.
ResponderEliminarBicos y a seguir disfrutando de lo que te ofrece la vida. A veces son derrotas, pero con buen sabor de boca.
Ainssss yo había contestado a este mensaje desde el móvil.... a saber!!
ResponderEliminarTe contesto hoy que acabo de llegar de Anoeta con más de lo mismo y poco que no sepas... En mí tenéis una fan incondicional... No el Celta... su afición, pequeña pero brutal.