
Otro día más saliendo del trabajo sin grandes cansancios y ya poco a poco recuperándome del último catarro. Sigo sin hacerme a este invierno, no tenía ganas de él y sigo igual o peor. A este respecto creo que he sufrido una metamorfosis, siempre me ha agobiado el calor, ahora lo busco.
Hoy tocaba super, me había llegado un mensaje desde casa... "Mamá, comida" y yo que, a veces, pillo las sutilezas y soy muy obediente, accedí a la petición.
Masa Pizza, jamón, pasta, natillas, garbanzos... ¿garbanzos? Mi hijo no quiere lentejas, alubias ni de lejos... pues garbanzos... pero me han mirado tristes, sí, los garbanzos, sí señores... estaban tristes los garbanzos. Nataliña, me han dicho, nosotros iríamos a tu casa encantados, pero... no seríamos felices, con el tiempo nos estropearíamos, tenemos que ir a otra casa, a una en la que cuando los niños nos vean salten de felicidad, no como en la tuya, que saltan del susto o hacen como que no nos ven. Allí los he tenido que dejar, muy a mi pesar, pero los comprendo. He cargado arroz por un tubo y gusanitos... Que ricos los gusanitosssss!!!!
Que cosas me pasan...
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