Te quiero, me quieres, te quieren, os queremos... Dos palabrejas que significan mucho pero nadie sabe a cómo va el kilo. Esto es como cuando a mi padre le preguntabas la hora cuando estaba ocupado... Aproximadamente!!
A estas alturas de mi vida sé que quiero a unas cuantas personas y creo que hay algunas que también me quieren a mi pero, ¿Cómo nos queremos? ¿Cuánto cobramos por querer? ¿Cuánto baja nuestro amor en cada resbalón? ¿Las lágrimas abaratan o encarecen? ¿la distancia potencia o destruye?.
Hay quien le dice que le quiere a la panadera y quien nunca se lo dice a la gente por la que daría gustoso la vida. ¿Qué es querer? y sobre todo... ¿Se puede querer sin quererse?
Toc toc, doctor!! les presento a mi amigo, llamémosle Don Ramón, como a mi primer médico. Don Ramón se enamora de mujeres a las que tiene que curar, o mejor dicho, ¡salvar! Lo da todo, se deja la piel y es arrastrado por una fiebre sanadora que lo entusiasma, ocupa su vida y cerebro y agota a partes iguales... ¿Es querer?, sin duda, pero ¿qué? Eso no lo tengo tan claro.
Sentimos lo que sentimos y fantaseamos con lo que lo hacen los demás, porque es lo único que tenemos. No hay datos matemáticos de duración, ni de intensidad y mucho menos una balanza donde sentar nuestras preciosas posaderas y tasar...
Lo sé, ahora es cuando hay que decir que hay que querer y punto... que sientas tú y que vivas... Y UNA MIERDA!!! Absolutamente todos queremos algo a cambio y soy madre...
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