lunes, 12 de marzo de 2018

una pila





En mi cocina hay un reloj que me saca la lengua descarado y yo me acabo de dar cuenta de que está ahí y encima en hora.

Lleva unos sesenta minutillos de desfase pero eso es lo de menos. No recordaba haberle puesto la pila, en el piso siempre estuvo sin ella, como un simple cuadro y cuando lo colgué aquí en la casa, con su pila nueva, no dejó de ser un simple adorno. Es su papel  mientras yo no lo modifique.

Estoy nerviosa y he buscado silencio... Sin estufa, sin deshumidificador, sin música y de pronto ese tic tac que me ha extrañado  en mi radio-reloj digital, hasta que he levantado la cabeza para encontrarme con esas agujas en movimiento.

Vivimos corriendo, sin ver, sin escuchar, oyendo de paso , pasando, hasta los que lo hacemos en lugares tranquilos estamos acelerados.

Hoy me has preguntado si sería mejor tener una enfermedad degenerativa para ser conscientes de lo que es la  vida y ser más felices.Creo que lo único que nos pasa a los que vivimos una vida "normal" es que somos tan idiotas que nos pasamos el día anhelando  en lugar de saborear que realmente somos felices en la escalera en la que estamos. Que yo he tenido un finde magnífico y sé que tu también, y el otro y el otro...La mayoría somos felices y no lo queremos ver porque el victimismo permite hacerte un ovillo y lamerte, que es más fácil, estúpidamente fácil.

Tristes están en Siria, tristes los papás de Gabriel, gentes en esas circunstancias son lo únicos con esa licencia. El resto cansados y sorteando inconvenientes de distintos calados y punto pelota.

Siento  que puedo llenar los pulmones, que puedo ir creciendo como persona, aprendiendo y el resto viene solo.
Además... Me acabo de hacer autónoma, quién dijo miedo!! Tiembla Bueu que voy. (Estoy cagada y feliz a partes iguales).

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