viernes, 11 de mayo de 2018









Ayer, te di un disgusto. Yo estaba como siempre, sentada en tu regazo y empecé a hablar. Te di las gracias por este tiempo de camino lento, de bonitas vistas llenas de curvas, de  ese mar infinito siempre distinto al que hemos podido ver despertar y del  que hemos disfrutado juntos. Juntos observando  ese conglomerado de viviendas, cada una distinta, todas peculiares. Has soportado mis cánticos endiablados y mis sueños. Sueños de ilusion y de bostezos, sueños, al fin y al cabo. Toca correr, aunque tengo claro que volveremos más de un dia al punto muerto, a cruzar ese puente en segunda...
He aprendido que la gente del morrazo es brava pero cívica, que tiene nervio pero sabe sacar una infinita paciencia o tal vez resignación, esa no me gusta tanto.
Querido cochito mío...eres un campeón, toca correr y si te descuidas ya no madrugar tanto...ya veremos. Habla tú con la palanca de cambios, que yo me acongojo

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