sábado, 6 de noviembre de 2021
Javitxus
domingo, 8 de agosto de 2021
Lu Lu lu
viernes, 4 de junio de 2021
vueltas
domingo, 4 de abril de 2021
La momia del Sil
He bromeado miles de veces en las rutas con ser la madre postiza de Roi. Ayer mi nuera postiza me salvó los pies.
Viernes al atardecer, llevo las mochilas llenas de "paraporsis" al coche. Para por si me quedo a dormir, para por si me voy de terma, para por si nieva, para por si erupciona un volcán, para por si me mojo la ropa, para por si... Además me aseguro de que en el maletero están mis botas y la cámara cargada. todo en orden.
Mi venguita hace un respingo, intuye algo.
Sábado seis de la madrugada suena un despertador. Nunca me cuesta levantarme para esto. He quedado en Monforte y quiero disfrutar del viaje. Mi cochiño me sonríe, creo que ha dormido poco intuyendo que volvemos a sus baches favoritos, le gustan y los de hoy, aunque aún no lo sabemos son potentes.
Música que destrozar berreando y kilómetros. Los primeros nocturnos aún y al llegar a Ourense empezamos a jugar el sol, mi coche y yo. El disco, de un naranja fosforito queriendo aparecer entre el monte y la niebla mañanera y yo bajando por la carretera sin dejarlo asomar del todo, haciendo el amanecer eterno y precioso. No se podía parar a hacer fotos, a veces casi se agradece.
Monforte, Los Escolapios, esos edificios tremendos que siguen sorprendiéndome. Buenos recuerdos en ese pueblo, sin duda.
El primer repechito tocó en coche a la carrera con una moto detrás. A veces, llegar la primera casi a la meta no garantiza nada.
Ya estamos todos, tenemos que hacer un tramo en coche hasta la salida de la ruta. El cortejo era distinto, más corto y en coches más vacíos. Estos tiempos es lo que tienen, no se comparten coches y somos menos, casi parecía una ruta de lunes. Parecemos una boda o incluso un entierro, pero con botas de montaña.
Es el momento del Venguita. Seis añitos acaba de cumplir y 155.000Km. Este último año sufriendo mucho por estar tantos días parado y sin poder hacer sus escapadas. Ayer disfrutó saltando, brincando, manchándose y sorteando montones de charcos llenos de barro de inquietante profundidad. Es un renacuajo feo pero tiene alma gamberra, creo que sale a mi.
Roi, Jose, Lu, qué más quiero para empezar una ruta?
Cinco kilómetros después mis botas.
Empecé en esto del caminar con ellas. Concretamente fue un regalo de cumpleaños de hace ocho años. Me iba a hacer el Camino de Santiago y mi hijo y Manolo me las regalaron, un clásico.
Dos años después una vez que tuve mi cochiño, ya nunca salieron de él, salvo para acompañarme de ruta protegiendo mis pies.
Ayer decidieron cambiar de profesión. Lo hicieron bien, muy bien. En mitad de la ruta empezaron a deshacerse, parecía magia, me las había puesto un rato antes en perfectas condiciones.
María me acercó una venda y unos imperdibles y yo no entendía nada pero confié, quedaban doce kilómetros... Entre risas me vendé las botas y seguí caminando. Pisé charcos de lodo, hierba seca, mojada, piedras de todos los tamaños, tierra y llegamos felices a final de la ruta.
Me llamaron momia y yo decidí ser la faraona Nachachicha del Sil y tal y como están los tiempos empecé poco a poco, sólo los pies y yo misma, que para algo soy tocadora profesional y autónoma.
No están acabadas, van a pasar a otro formato. Esto me recuerda conversaciones con Manu, claro. Y ya aprovecho para pedirle otras para mi cumple. Otras Chiruca, por favor. Voy anotando mamita, me dijo sin inmutarse ante la foto de mis pies vendados. Nataliadas, pensaría tan tranquilo.
Que qué sentí ayer? Felicidad, vuelta a casa, calor de hogar en medio del monte. Roi y su banda son eso para mi.
haberlos haylos o carallo e dar con eles y yo soy super afortunada.
Gracias, mil gracias Rutea.
lunes, 22 de marzo de 2021
Sobrevivir
Esto no va de virus.
Cerré la puerta de mi negocio, en principio por quince días y allí la dejé.
Decidí irme a casa un día antes de que lo hiciesen obligatorio, yo ya no podía seguir trabajando así, sin saber si estaba poniendo en riesgo a todo aquel que entrase en el local. Aunque no pudiese atender a mis clientas, podría acercarme hasta el local y era tan bonita que quitarla de allí no se me pasó por la cabeza, volvería pronto. Ilusa...
La regué, llevaba poquitos días conmigo y sabía que tenía que sobrevivir y me aseguré de que le llegase ración de luz suficiente, yo pronto volvería e intentaría que esta vez una de ellas resistiese más allá de dos meses, nunca se me dieron bien esas plantas, ella sobreviviría a mi mala mano, se lo debía.
El día que me la regalaron creí que había venido sola. Tal vez reptando se había acercado hasta mi puerta, llamar al timbre debió ser aún más complejo. Tras el desconcierto pude ver unas pequeñas manos que sujetaban la maceta, me costó encontrar su cara, más bien su sonrisa tremenda, de niña traviesa siempre.
Últimamente recibo paquetes, me piden firma, dni, nombre, apellidos, cualquiera de esos datos, das las gracias y cierras la puerta con tu productos empaquetados, listo.
Sentí un pudor enorme, la mimadora soy yo, es mi estado natural, cómodo. No sé reaccionar, muero de vergüenza y en este caso todo era superlativo.
Unos días antes la portadora de la tremenda orquídea me había dejado en shock por motivos tremendos y en reshock, ya tenemos palabra nueva, porque lo hizo después de dos horas de risas y ternura. Su plan de vida se le había ido a la mierda y yo tardé en entender porque era imposible hacerlo.
Los dos meses de confinamiento me llevaban con la imaginación al local, una clienta me mandaba fotos de la fachada, "todo el orden" me decía. Pero yo pensaba en mi planta...
Antes de abrir la puerta ya la vi, hojas y flores en el suelo y unas ramas resecas como venas ancianas, sujetas por sus guías, donde habían lucido hidratadas y nutridas, p preciosas. Primeras lágrimas de aquella semana de desinfección, incertidumbre, miedo, en fin, ya pasó.
Nos vinimos para casa y no supe qué hacer con ella, en Loira estaría mejor y tirarla no era opción aunque estaba claro que era algo inevitable.
Hace unos días floreció y yo la miro hipnotizada, orgullosa de ella, más de su portadora aquel y todos los días. Son iguales, unas supervivientes.
Gracias, mil veces gracias.
jueves, 14 de enero de 2021
La Peque
miércoles, 6 de enero de 2021
Semáforos
No recuerdo mi primer semáforo, supongo que alguno tendríamos en Trintxerpe en mi niñez, por aquel entonces. Si aparco el formato peató...
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No recuerdo mi primer semáforo, supongo que alguno tendríamos en Trintxerpe en mi niñez, por aquel entonces. Si aparco el formato peató...
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Me lo habían contado, no es que desconfiase de la persona pero son de estas cosas que mejor ver...LLegué a Melide con la lengua fuera y bu...
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¿A donde vas Natalia? A Bouzas a comprar el pan... más chula que un ocho! Me ha tocado mañana de recaditos pero he llegado a tiempo y com...
