domingo, 8 de agosto de 2021

Lu Lu lu

Dónde quedamos es la respuesta que se hace eterna cuando quedas con él. 
Ayer descubrí algo curioso. Si queriendo zanjar su eterna indecisión decides tú, brota su verdadero deseo, como si el resto del tiempo lo que buscase es que yo solita encuentre dentro de él al lugar al que quiere ir pero que no se note...ayer no lo encontré y terminó diciendo la palabra mágica: Luintra.

Vale, nos vemos allí.

Llego la primera, como suele ser. Sorpresa, hay feria altesanal y compro  una bica de castaña que al probarla me ha parecido increíble. Después un  Cola Cao calentito por favor, que estamos en Agosto y ya se sabe... 
Espero tranquila, leyendo en la terraza y deciden que no me cobran la consumición. Cuando creí que el camarero me cantaría algo sobre un barquero y una barca y niñas bonitas, me dice que es porque ha tardado mucho en atenderme...
Al mediodía, después de las dudas habituales, decidimos comer en el mismo lugar. El gesto de la mañana nos había puesto ñoños.

Una teatralización en el Castillo de Castro Caldelas es la disculpa de nuestra cita. Supuestamente a las nueve de la noche comenza la función.
Pues no, señores...

Luintra dos de la tarde. Se abre el telón y sólo me falta aplaudir como una niña pequeña, al ver aparecer en escena al gran Roi, artista invitado, no tengo muy claro por quién, pero que subió el caché de la obra nada más soltar su primera tranquila sonrisa.

No venía sólo, lo acompañaban un conductor con fútbol portátil y una guía madrileña con amigos donostiarras muy muy raros, o miopes, no me quedó muy claro.
Entra el escena el prota, camarero de estirpe con dolor de cabeza que convirtió su absoluto caos en la comida más divertida de los últimos decenios.
Croca de cerdo, secreto de vaca, pulpo nadador, dobles cañas,  queso frito rico, gol, me sujeto la cabeza mientras la libreta se marea, tengo todo menos horno, flan si, flan de chocolate si,  la bebida de Roi cuando toque que me estreso.Viene flan es de café, rico, helado, para el dolor de cabeza, no, me meo, es lo que me queda, prórroga. Mi querido indeciso tiene claro que se está enfadado y los demás...tirados por el suelo.
 Un bolsón cae cerca de nosotros despedido desde la baca de un coche. Casi ni nos extraña...
Cuando todos se alejan, el camarero se me acerca a pedirme disculpas y yo más bien quiero abrazarlo, no lo hago, no es barquero.
Saliendo de Luintra, a un coche le estalla la luna trasera queriendo guardar el bolsón volador...hay que salir de Luintra...algo raro pasa allí.

Fin del primer acto.

Camino de Castro Caldelas para calmar el cruce de cables del indeciso me lo llevo al campanario de Rocas con la Bica de castaña, mejora su humor, ciertamente.

Segundo acto. 
Por poco morimos azufrados, entre las letrinas del medievo y el demonio que parece que estaba escondido en el castillo. La condesa de Lemos bien, gracias.

Y el tercer y definitivo acto, (paso de hablar de maldiciones y de jabalíes, eso sí tal otro día)

Dos amigos, sentados en el maletero del coche hasta las tantas de la madrugada en ese pueblo del polo norte gallego en agosto y arreglando el mundo, al menos el nuestro.

Gracias chicos!!! 


viernes, 4 de junio de 2021

vueltas

Quedamos? No, tengo que ir a poner la lavadora.
Ha sido durante estos últimos años mi disculpa universal. Ahora estoy desorientada, al borde del precipicio, perdida...
Salir del trabajo con mi bolsón de toallas, llegar a casa e incluso antes de hacer un pis, poner a dar vueltas a mi socia. Ayer salí del trabajo angustiada, segundo día sin objetivo de vida y claro, ya nadie me pregunta si quedamos.

Llegas a casa sin esa ilusión, antes tras dejarla funcionando te ibas a caminar un rato, hacías la comida del día siguiente, cenabas, en estas fechas incluso bajabas al chiringuito a ver el sol caer, todo órbitaba a a su alrededor, para darle tiempo cualquier esfuerzo bastaba, pero tenías un motivo de vida, llegar y tender tus toallas antes de dormir. Ahora deberás programarla, sin prisa, puedes incluso ducharte antes, hasta cenar te puedes permitir. Antes de ir a dormir es suficiente. Bajas, la llenas con esas toallas que ya se han quedado frías y con la forma de la bolsa, pobres. Tú ya no tienes la cabeza para restas, pero toca hacer números, fracaso...
Eso del "aproximadamente" de mi padre, aquí no va bien. Piensa Natalia, cuántas horas pones? Si te pasas la vas a tener que dejar todo el día sin tender, eso sería terrible. Ayer me despertó un ruido extraño que me costó identificar.  Era la redondita, se había puesto a dar vueltas como una loca a las seis de la madrugada y claro, está prácticamente debajo de mi cama, es lo que tiene tener casas pequeñas y viejitas.

Madrugar más igual me vuelve a poner a escribir. Será por culpa de los que mandan, a mi no me digáis nada.

Por cierto, hora puedo quedar para desayunar, que soy muy maja y estoy en crisis existencial.

domingo, 4 de abril de 2021

La momia del Sil



He bromeado miles de veces en las rutas con ser la madre postiza de Roi.  Ayer mi nuera postiza me salvó los pies.


Viernes  al atardecer, llevo las mochilas llenas de "paraporsis" al coche. Para por si me quedo a dormir, para por si me voy de terma, para por si nieva, para por si erupciona un volcán,  para por si me mojo la ropa, para por si...  Además me aseguro de que en el maletero están mis botas y  la cámara cargada. todo en orden.

Mi venguita hace un respingo, intuye algo.

Sábado seis de la madrugada suena un despertador. Nunca me cuesta levantarme para esto. He quedado en Monforte y quiero disfrutar del viaje. Mi cochiño me sonríe, creo que ha dormido poco intuyendo que  volvemos a sus baches favoritos, le gustan y los de hoy, aunque aún no lo sabemos son potentes.

Música que destrozar berreando y kilómetros. Los primeros nocturnos aún y al llegar a Ourense empezamos a jugar el sol, mi coche y yo. El disco, de un naranja fosforito queriendo aparecer entre el monte y la niebla mañanera y yo bajando por la carretera sin dejarlo asomar del todo,  haciendo el amanecer eterno y precioso. No se podía parar a hacer fotos, a veces casi se agradece.

Monforte, Los Escolapios, esos edificios tremendos que siguen sorprendiéndome. Buenos recuerdos en ese pueblo, sin duda.

El primer repechito tocó en coche a la carrera con una moto detrás. A veces, llegar la primera casi a la meta no garantiza nada.

Ya estamos todos, tenemos que hacer un tramo en coche hasta la salida de la ruta. El cortejo era distinto, más corto y en coches más vacíos. Estos tiempos es lo que tienen, no se comparten coches y somos menos, casi parecía una ruta de lunes. Parecemos una boda o incluso un entierro, pero con botas de montaña. 

Es el momento del Venguita. Seis añitos acaba de cumplir y 155.000Km. Este último año sufriendo mucho por estar tantos días parado y sin poder hacer sus escapadas. Ayer disfrutó saltando, brincando, manchándose y sorteando montones de charcos  llenos de barro de inquietante profundidad. Es un renacuajo feo pero tiene alma gamberra, creo que sale a mi. 

Roi, Jose, Lu, qué más quiero para empezar una ruta? 

Cinco kilómetros después mis botas. 

Empecé en esto del caminar con ellas. Concretamente fue un regalo de cumpleaños de hace ocho años. Me iba  a hacer el Camino de Santiago y mi hijo y Manolo me las regalaron, un clásico.

Dos años después una vez que tuve mi cochiño, ya nunca salieron de él, salvo para acompañarme de ruta protegiendo mis pies.

Ayer decidieron cambiar de profesión. Lo hicieron bien, muy bien. En mitad de la ruta empezaron a deshacerse, parecía magia, me las había puesto un rato antes en perfectas condiciones. 

María me acercó una venda y unos imperdibles y yo no entendía nada pero confié, quedaban doce kilómetros... Entre risas me vendé las botas y seguí caminando. Pisé charcos de lodo, hierba seca, mojada, piedras de todos los tamaños, tierra y llegamos felices a  final de la ruta.

Me llamaron momia y yo decidí ser la faraona Nachachicha del Sil  y tal y como están los tiempos empecé poco a poco, sólo los pies y yo misma, que para algo soy tocadora profesional y autónoma.

No están acabadas, van a pasar a otro formato. Esto me recuerda conversaciones con Manu, claro. Y ya aprovecho para pedirle otras para mi cumple. Otras Chiruca, por favor. Voy anotando mamita, me dijo sin inmutarse ante la foto de mis pies vendados. Nataliadas, pensaría tan tranquilo. 

Que qué sentí ayer? Felicidad, vuelta a casa, calor de hogar en medio del monte. Roi y su banda son eso para mi.

haberlos haylos o carallo e dar con eles y yo soy super afortunada.


Gracias, mil gracias Rutea.








lunes, 22 de marzo de 2021

Sobrevivir

 Esto no va de virus.

Cerré la puerta de mi negocio, en principio por quince días y allí la dejé.

Decidí irme a casa un día antes de que lo hiciesen  obligatorio, yo ya no podía seguir trabajando así, sin saber si estaba poniendo en riesgo a todo aquel que entrase en el local.  Aunque no pudiese atender a mis clientas, podría acercarme hasta el local y era tan bonita que quitarla de allí no se me pasó por la cabeza, volvería pronto. Ilusa...

La regué, llevaba poquitos días conmigo y sabía que tenía que sobrevivir y me aseguré de que le llegase ración de luz suficiente, yo pronto volvería e intentaría que esta vez una de ellas resistiese más allá de dos meses, nunca se me dieron bien esas plantas, ella sobreviviría a mi mala mano, se lo debía.

El día que me la regalaron creí que había venido sola. Tal vez reptando se había acercado hasta mi puerta, llamar al timbre debió ser aún más complejo. Tras el desconcierto pude ver unas pequeñas manos que sujetaban la maceta, me costó encontrar su cara, más bien su sonrisa tremenda, de niña traviesa siempre. 

Últimamente recibo paquetes, me piden firma, dni, nombre, apellidos, cualquiera de esos datos, das las gracias y cierras la puerta con tu productos empaquetados, listo.

Sentí un pudor enorme, la mimadora soy yo, es mi estado natural, cómodo. No sé reaccionar, muero de vergüenza y en este caso todo era superlativo.

 Unos días antes la portadora de la tremenda orquídea me había dejado en shock  por motivos tremendos y en reshock, ya tenemos palabra nueva, porque lo hizo después de dos horas de risas y ternura. Su plan de vida se le había ido a la mierda y yo tardé en entender porque era imposible hacerlo.

Los dos meses de confinamiento me llevaban con la imaginación al local, una clienta me mandaba fotos de la fachada, "todo el orden" me decía. Pero yo pensaba en mi planta...

Antes de abrir la puerta ya la vi, hojas y flores en el suelo y unas ramas resecas como venas ancianas, sujetas por sus guías, donde habían lucido hidratadas y nutridas, p preciosas. Primeras lágrimas de aquella semana de desinfección, incertidumbre, miedo, en fin, ya pasó.

Nos vinimos para casa y no supe qué hacer con ella,  en Loira estaría mejor y tirarla no era opción aunque estaba claro que era algo inevitable.

Hace unos días floreció y yo la miro hipnotizada, orgullosa de ella, más de su portadora aquel  y todos los días. Son iguales, unas supervivientes. 

Gracias, mil veces gracias.


jueves, 14 de enero de 2021

La Peque

Es incluso más pequeñaja que yo, pero lo niega.
Ayer la vi y quise abrazarla, necesitábamos ese abrazo y no se lo di.
Noté su vacío, noté el mío, odié al virus y nos recompusimos, que a chulas pocos nos ganan.
Ayer la observaba y me parecía una jefa india. Cara de niña, alma bregada, espíritu en paz. 
Las horas sin dormir, las docenas de sábanas mudadas a cualquier hora de la noche, tener que salir de la playa cuando mejor se estaba, perder novios por no entender, bien perdidos sin duda, pedir "ayuda" para poder hacer una escapada, mal dormir a su lado porque es mejor así y sobre todo el cariño con el que lo contaba, el cariño con el que lo hacía. Desde que la conozco, el parte nocturno era sin quejas, con cara de cansancio pero siempre primaba el cariño hacia el abuelo y un humor que sin duda nacía de algo que él había plantado previamente. 
A veces se me olvidaba lo duro que debía estar siendo porque lo contaba casi del mismo modo que me contaba esas cosas extrañas que hace en el gimnasio, con entusiasmo y quitándole hierro.
Ésta última semana ha sido tremenda para ella y a la vez absolutamente gratificante aunque aún no lo sienta. No se ha podido hacer mejor y con esa tranquilidad la vi ayer. 
Quiero seguir riendo con las cosas del abuelo, porque te seguirán sonriendo los ojitos. 
Ayer me marché a casa tranquila, sabía que la guerrera va a seguir peleando con otra página bien cubierta. 
Le dejo a tu chico los achuches, yo ya me llevé una de tus pataditas, lo que me confirmó que estás bien. 
Ahhh! El batido de proteínas antes o después del bocata de pollo??

miércoles, 6 de enero de 2021


Tras semanas de ir como una bola de tenis en Roland Garros, de técnicos de telefonía a técnicos de calefacción, martirizando amigos con preguntas inconcretas que ni yo entendía y que ellos  con cariño intentaban traducir, cruzando los dedos de los pies mientras conducía de camino a casa suplicando encontrarla caliente. 

Después de eso, de tres routers, de contraseñas insufribles, de mil mensajes con mi querido Íñigo, el técnico que me hace tutoriales personalizados para tontos muy tontos, así me lo dice, y que comienzan con un " vamos a ver Natalia". 

 Después de que ayer el mensajero que me trajo el último y espero definitivo aparatito me dijese que había sido un placer entregármelo porque todo el mundo le ladra cuando los entrega ya que quieren que se los conecte siendo simplemente el mensajero. El hombre me hizo la ola porque le recibí sonriente y sin pedirle nada a cambio, encima va y me llama chica.
Ayer llegué a casa reventada y sin ganas de pelear con lucecitas que no fuesen las del pijama que el año pasado me regaló Clarita  que si le da la luz me hace ser una bola de discoteca, los adoro a los dos.

Esta madrugada me ha despertado el termostato que tengo alojado en la punta de la nariz, me he levantado, he encendido la caldera y de vuelta a la camita, pero...ha decidido apagarse a la hora de ayer, porque pretende que me pire a trabajar, cosa que no tengo pensado.

Pues a lo que iba, que mi Rey Mago ha sido mi último operador de telefonía, creo que en Oriente concretamente no vive. 
Me ha devuelto el poder y nadie sabe lo que lo añoraba.
Cuando mi móvil ha abierto la imagen de mi casita (virtual) me he puesto casi tan contenta como cuando de pequeñita veía los regalos encima de la mesa de la cocina.

Gracias Manolo, que viniste pitando cuando te llamé asustada porque creía que se habían quemado los cables de la casa. Gracias Genín, mi primo de Zumosol, por colocar la caldera exactamente a 21 cm de la pared y evitar que muera dulcemente. Gracias Íñigo, por tu paciencia, gracias Jose por tus notas de voz con ese acentazo de Lugo, gracias Loiro por esa llamada definitiva que encaminó la solución y las dos horas que te tiraste en vacaciones haciendo "tu trabajo".

Tranquilos todos, mañana llega el verano. 

domingo, 13 de diciembre de 2020




 Pues que tengo a todo el mundo estudiando...

Raúl con Laura y los polinomios noctámbulos entre tornillos de lavavajillas, mi hijo con su máster del universo, el Loiro con sus revoltosos peques, tal vez barajando, como yo alguna vez, pegarles el culo a la silla con loctite, como si eso consiguiese que los verbos entrasen mejor en su dispersa cabecita.

La única vez en mi vida que estudié con ahínco del bueno pretendía ser funcionaria.

 El primer día de clase quise salir del aula  sin mirar atrás en modo Forest, no pude, había pagado una pasta y mi religión me lo impedía.

Ley de régimen jurídico de las administraciones públicas y del procedimiento administrativo común.

A mi padre, cuando ya lleno de lagunas en su cabecita le costaba identificar a  las personas que tenía a su alrededor, no le costaba ningún trabajo recitarte el padre nuestro de carrerilla y con voz de niño. Yo me veo recitando el nombre de esta ley.

Me pregunto si mi hijo cantará a Estopa o  canciones de iglesia cuando sea muy viejecito, tal vez lo mezcle todo con Dubrovnik, sólo nosotros sabemos el motivo pero no lo veré en éste formato.

Nulidad y anulabilidad, ahí es nada, el trasero se me fundía en la silla, quería hacerme invisible y sin ruidos salir de allí, desaparecer.

Aguanté como una campeona y sobre todo aprendí que es genial aprender. Descubrí que necesito escribir para memorizar, que hay Congreso y Senado, que cambiar de color en la tinta de mis apuntes me ayudaba y que para aprender es imprescindible preguntar, no sólo nutrirte de las dudas de los otros aunque te cueste la vida levantar la mano.

Aprendí que no es más listo el licenciado que el albañil, que además de saber tienes que tener suerte. Que un título no te enseña a comprar el pan. Conocí personas que sabían más que el profesor y nunca aprobaron y que aprobó quien nunca pensé y creo que no hablamos de enchufes.

La tarde del examen la pasé llorando, no contaba con sacar la plaza, pero ese sí confié aprobarlo después de todo, había sobrevivido al primer día...

Ahh!! Mi profe de Procedimiento se llamaba José Manuel y cuando hoy estudio sobre la rosácea, siempre recuerdo su maltrecha piel.

Lara, gracias por robarnos esta imagen.


 

Obviamente

 La consigna era clara: Me voy a dejar la vida, obviamente no voy a aprobar. No recuerdo  quien comenzaba la conversación, recuerdo el día d...